Datos personales
- Marta.
- Una persona como cualquier otra, que necesita escribir tanto como respirar.
sábado, 18 de diciembre de 2010
Soy
Soy un montón de sentimientos enrevesados y de pensamientos que se contradicen entre sí, escondidos tras un envoltorio de vivos colores, de risas y de bromas evasivas.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Capítulo 11: hablemos
Aquel día, Dani estuvo muy callado, como era lógico. Y todo porque yo me había dado la vuelta, sin contestar a su discurso, tras lo que me había dicho. No era que siguiese sin creerle, o enfadada; era simplemente que me había quedado sin palabras. Lo que me había dicho era muy bonito, pero yo todavía no sabía cómo interpretarlo.
Durante todo el día, él cambió por completo de actitud: no era desafiante, ni burlona, como era antes. Como siempre. Ahora estaba todo el tiempo en silencio, sin mirarme, sin hablarme: sólo estaba allí. Pensaría que simplemente me ignoraba sin que le importase mucho si no hubiera sido por lo que me había dicho y porque no sólo no me hablaba, sino que parecía ausente de la clase... supongo que también yo lo estaba. Me interesaba de forma especial por todos y cada uno de sus movimientos, mucho más que cualquier otro día. Por primera vez aprecié su expresión concentrada en clase de matemáticas, mordiéndose levemente el labio inferior al resolver los ejercicios; cómo rió cuando uno de los chicos de clase hizo una broma a la profesora de sociales, echando la cabeza hacia atrás... todo me parecía distinto, más maduro, atractivo.
Quería hablar con él, volver a la conversación interrumpida por mi culpa, pero no sabía cómo. Me tiré de los rizos del pelo con desesperación, porque no sabía qué decir, o cómo hablar. ¿Qué decirle a un chico con el que has metido la pata hasta el fondo? Y la pregunta que me consumía desde que había hablado con él... ¿le seguía gustando? Seguro que no, después de lo que le había dicho... pero él no había dicho "me gustas" sino "te quiero". Era tan distinto, tan bonito, tan increíble, que mi mente resistía a creer en sus palabras, pero sabía ya que eran ciertas. No había ni un asomo de duda en sus ojos verdes (sus preciosos ojos verdes) cuando se me declaró por segunda vez, cara a cara. Y me di cuenta de algo... ¡a mí también me gustaba él! ¿Le quería? No sé... mis sentimientos estaban tan confusos que no me veía capaz de interpretarlos de forma correcta.
Sin embargo, en cuanto terminó la clase de lengua, a las dos y media de la tarde, y sonó el timbre que anunciaba el final de las clases, me planté con decisión ante su mesa. Mi firmeza de ánimo, sin embargo, se vio resquebrajada por los sentimientos de mi corazón en cuanto él me miró.
-Dani...
-No hace falta que me digas nada. Entiendo que no quieras... nada conmigo. Me he portado muy mal. No importa-respondió él, con tono de voz inexpresivo. Al menos no me decía que lo había pensado mejor.
-Es que quiero hablar contigo. Creo que hemos acabado la conversación de una forma... incorrecta. Y me gustaría arreglarlo. En realidad, hemos estado metiendo la pata todos estos años.
Él sonrió mostrando sus dientes blancos, y su expresión indiferente cambió por completo, iluminándose de pronto, confiriéndole un aspecto alegre e ilusionado. Me dieron ganas de abrazarle al verle componer aquella infantil y feliz sonrisa.
-Yo pensaba lo mismo.... entonces, ¿te parece que quedemos después de comer en el parque?
-Parece raro que no quedemos en Connect3-reí yo, sintiendo que la tensión se aflojaba y el muro que nos había separado hasta entonces empezaba a desmoronarse. Ése era Mark, mi Mark, en carne y hueso, y para mí.
-Quiero que hablemos en persona si no te importa. No soy Mark... soy Dani.
-Lo sé.... sólo quiero hablar contigo.
Sonrió de nuevo, se levantó del pupitre y recogió sus cosas. Me cogió un segundo la mano, y pareció que iba a acercarse más a mí, pero no lo hizo... simplemente se fue, con la alegría que llevaba en el corazón reflejada en sus movimientos.
Por momentos, mi cuerpo también parecía querer expresar todo aquello que desbordaba mi espíritu.
Durante todo el día, él cambió por completo de actitud: no era desafiante, ni burlona, como era antes. Como siempre. Ahora estaba todo el tiempo en silencio, sin mirarme, sin hablarme: sólo estaba allí. Pensaría que simplemente me ignoraba sin que le importase mucho si no hubiera sido por lo que me había dicho y porque no sólo no me hablaba, sino que parecía ausente de la clase... supongo que también yo lo estaba. Me interesaba de forma especial por todos y cada uno de sus movimientos, mucho más que cualquier otro día. Por primera vez aprecié su expresión concentrada en clase de matemáticas, mordiéndose levemente el labio inferior al resolver los ejercicios; cómo rió cuando uno de los chicos de clase hizo una broma a la profesora de sociales, echando la cabeza hacia atrás... todo me parecía distinto, más maduro, atractivo.
Quería hablar con él, volver a la conversación interrumpida por mi culpa, pero no sabía cómo. Me tiré de los rizos del pelo con desesperación, porque no sabía qué decir, o cómo hablar. ¿Qué decirle a un chico con el que has metido la pata hasta el fondo? Y la pregunta que me consumía desde que había hablado con él... ¿le seguía gustando? Seguro que no, después de lo que le había dicho... pero él no había dicho "me gustas" sino "te quiero". Era tan distinto, tan bonito, tan increíble, que mi mente resistía a creer en sus palabras, pero sabía ya que eran ciertas. No había ni un asomo de duda en sus ojos verdes (sus preciosos ojos verdes) cuando se me declaró por segunda vez, cara a cara. Y me di cuenta de algo... ¡a mí también me gustaba él! ¿Le quería? No sé... mis sentimientos estaban tan confusos que no me veía capaz de interpretarlos de forma correcta.
Sin embargo, en cuanto terminó la clase de lengua, a las dos y media de la tarde, y sonó el timbre que anunciaba el final de las clases, me planté con decisión ante su mesa. Mi firmeza de ánimo, sin embargo, se vio resquebrajada por los sentimientos de mi corazón en cuanto él me miró.
-Dani...
-No hace falta que me digas nada. Entiendo que no quieras... nada conmigo. Me he portado muy mal. No importa-respondió él, con tono de voz inexpresivo. Al menos no me decía que lo había pensado mejor.
-Es que quiero hablar contigo. Creo que hemos acabado la conversación de una forma... incorrecta. Y me gustaría arreglarlo. En realidad, hemos estado metiendo la pata todos estos años.
Él sonrió mostrando sus dientes blancos, y su expresión indiferente cambió por completo, iluminándose de pronto, confiriéndole un aspecto alegre e ilusionado. Me dieron ganas de abrazarle al verle componer aquella infantil y feliz sonrisa.
-Yo pensaba lo mismo.... entonces, ¿te parece que quedemos después de comer en el parque?
-Parece raro que no quedemos en Connect3-reí yo, sintiendo que la tensión se aflojaba y el muro que nos había separado hasta entonces empezaba a desmoronarse. Ése era Mark, mi Mark, en carne y hueso, y para mí.
-Quiero que hablemos en persona si no te importa. No soy Mark... soy Dani.
-Lo sé.... sólo quiero hablar contigo.
Sonrió de nuevo, se levantó del pupitre y recogió sus cosas. Me cogió un segundo la mano, y pareció que iba a acercarse más a mí, pero no lo hizo... simplemente se fue, con la alegría que llevaba en el corazón reflejada en sus movimientos.
Por momentos, mi cuerpo también parecía querer expresar todo aquello que desbordaba mi espíritu.
martes, 14 de diciembre de 2010
Capítulo 10: en problemas
Me quedé helada. Mi cerebro no parecía lograr una conexión entre las palabras de Dani y mi persona. Primero, porque aún le veía como Mark, el personajillo virtual que era; de Mark hubiera podido esperar una frase como aquella, y de hecho, la esperaba desde hacía un tiempo.
En segundo lugar, ella veía como normal una declaración de amor virtual, sin compromiso ni reglas; simplemente era un juego de adolescentes, y ella lo veía aún, a pesar de haberlo convertido en su mundo real. El problema era que una frase así de Dani era como... una declaración de verdad, de algo serio y palpable. Y además, ¡qué demonios! Dani la odiaba. ¿Cómo iba a decirle aquello? Incluso hubiera tragado lo de "me gustas", pero "te quiero"... ¡sí, claro! Ella no era tan ingenua, así que hizo lo que se proponía. Sin embargo, al día siguiente no le salieron tan bien las cuentas, y al llegar a casa, entre lágrimas, vio las páginas abiertas de su diario, en una hoja sin terminar que había comenzado el día anterior, media hora después de recibir la declaración de Mark-Dani, aunque lo había escrito en pasado por no cambiar el tiempo verbal en el diario. En aquel momento se dispuso a continuar el relato de la historia que parecía terminar en desastre:
Pensé que Dani me odiaba, que era imposible que me hubiera escrito eso. ¡Si cada día me hace una trastada diferente! ¿Cómo va a "quererme"? Esa palabra es muy, muy fuerte. Además, tiene a mil tías detrás, no iba a fijarse en una chica que literalmente le odia. No puede ser, es imposible. Entonces me di cuenta de que si aquello era tan imposible, sería por algo. Porque era falso. Totalmente falso. "Me juego cualquier cosa a que el tonto este de Dani se lo ha inventado todo para hacerme una bromita de las suyas. Lo de Mark, lo que me decía, y lo que me ha dicho él ahora... ¡será...!" Estaba ciega de rabia, por lo que mis dedos cobraron vida con una fuerza arrasadora y se apegaron al teclado como boxeadores, para escribir las frases hirientes que morían en mis labios y pugnaban por salir de mi boca arrastrando con ellas a cuanto hubiera por en medio.
Sin embargo, no quise hacerle ver que me había herido. Eso jamás. Entonces él podría reírse de mí, y eso era lo que no quería yo.
"ers imbecil o q? en srio crees q m lo iba a creer?"
"q?"
"q no soi tan tonta, sbes? a ver si t enteras. q ya sbia q eras tu dsde el prncipio!! tu t starias burlando d mi, xo yo me reia mas d ti, eso sguro" Esto último no era del todo cierto, pero quise darle una lección.
"xo de q m hablas? en q he fingido?" respondió él. ¡Como que me lo iba a creer!
"a ver q no t flipes, q ya s q t has hecho pasar x otra prsona xa reirt d mi, xo yo ya sbia q eras mark, asi q no t creas q me ha importao"
"Paula, escúchame" no parecía darse cuenta de que estábamos chateando "yo no lo he dicho en broma. Por eso te dije, desde Mark, que a lo mejor a Dani le gustabas, ¿entiendes?"
Eso tenía sentido... y mucho. Pero no iba a caer, seguro que era mentira. Porque sólo Mark creía que a Dani le gustaba, y Mark era Dani al fin y al cabo, por lo que ¿por qué iba a fiarme? Nada de eso.
"eso no t lo crees ni tu wapo" le contesté cada vez más furiosa. No quería usar abreviaturas para que las palabras le quedasen más, pero los pensamientos fluían en mi mente a tal velocidad que me veía obligada a ello.
"va n serio!"
"vete a dnde quieras... aunq mejor, a la mierda".
Desconecté el ordenador entero, de forma brusca, con el botón de apagar del ordenador, en lugar de seguir el procedimiento seguro.
Después me fui a dormir, morbosamente satisfecha y segura de que había ganado y de que había hecho lo correcto.
Al día siguiente, en el colegio, me sentí agradecida de estar acompañada de Mónica al entrar en clase. Aunque ella estuviera un poco enfadada y no me hablase, apenas me di cuenta hasta mucho más tarde, ya que sólo podía pensar en lo que Dani diría cuando me viera, o en lo que debería decir yo. Esperaba que simplemente me mirase con cara de rabia por no haber caído en su trampa, por haberle descubierto. Eso me dejaría satisfecha, ¿no? ¿O... esperaba algo más? No lo vi en aquel momento, pero en realidad no estaba del todo contenta con la idea de que todo fuese una broma... esperaba tal vez otro tipo de diálogo, aunque no quisiera reconocerlo.
Entré en clase respirando hondo y con aire enfadado, como debía aparentar, aunque en realidad sólo estaba expectante por lo que iba a pasar, algo desconocido para mí.
Dani estaba en su pupitre; la cabeza enterrada en el refugio de sus manos, el cabello largo y castaño revuelto y despeinado por haber recibido el viento que soplaba fuera con fuerza. Sus ojos miraban fijamente a la mesa, pero se alzaron sorprendidos cuando entré en escena. Me observaron largamente un segundo, examinándome, traspasando mi mente, pero yo los ignoré lo mejor que pude y el chico volvió a fijar la vista en el vacío fondo pintarrajeado del pupitre.
Fui hasta su mesa; quería abroncarle de nuevo tras lo sucedido. Se había hecho pasar por mi mejor amigo, y mi "novio", hasta entonces, al fin y al cabo.
-Que sepas que me pareció fatal lo que hiciste. Una cosa es una broma, pero otra lo que me hiciste anoche. No puedo esperarlo ni siquiera de ti-le dije con firmeza.
Él levantó la cabeza y me miró de nuevo con fijeza, como con rayos X. En sus ojos había algo parecido a la decepción:
-Lo dije completamente en serio. Y pensaba que me conocías un poco más; lo suficiente como para saber que no habría llegado a esos extremos en una broma. Ya veo la idea que tienes de mí. Lo que dije ayer... me costó mucho, y sólo esperaba que pudieras ser capaz de entenderlo, aunque yo mismo no lo entienda del todo. Pero ya veo que lo único que conseguí fue enfadarte: me pides que no te moleste, pero cuando trato de ser sincero te enfadas aún más. ¡No sé qué hacer para que estés contenta, Paula!-exclamó.
Quise responderle con algún sarcasmo, o un comentario enfadado, incrédulo, pero no pude. Y es que en sus brillantes ojos verdes estaba grabada a fuego la sinceridad.
En segundo lugar, ella veía como normal una declaración de amor virtual, sin compromiso ni reglas; simplemente era un juego de adolescentes, y ella lo veía aún, a pesar de haberlo convertido en su mundo real. El problema era que una frase así de Dani era como... una declaración de verdad, de algo serio y palpable. Y además, ¡qué demonios! Dani la odiaba. ¿Cómo iba a decirle aquello? Incluso hubiera tragado lo de "me gustas", pero "te quiero"... ¡sí, claro! Ella no era tan ingenua, así que hizo lo que se proponía. Sin embargo, al día siguiente no le salieron tan bien las cuentas, y al llegar a casa, entre lágrimas, vio las páginas abiertas de su diario, en una hoja sin terminar que había comenzado el día anterior, media hora después de recibir la declaración de Mark-Dani, aunque lo había escrito en pasado por no cambiar el tiempo verbal en el diario. En aquel momento se dispuso a continuar el relato de la historia que parecía terminar en desastre:
Pensé que Dani me odiaba, que era imposible que me hubiera escrito eso. ¡Si cada día me hace una trastada diferente! ¿Cómo va a "quererme"? Esa palabra es muy, muy fuerte. Además, tiene a mil tías detrás, no iba a fijarse en una chica que literalmente le odia. No puede ser, es imposible. Entonces me di cuenta de que si aquello era tan imposible, sería por algo. Porque era falso. Totalmente falso. "Me juego cualquier cosa a que el tonto este de Dani se lo ha inventado todo para hacerme una bromita de las suyas. Lo de Mark, lo que me decía, y lo que me ha dicho él ahora... ¡será...!" Estaba ciega de rabia, por lo que mis dedos cobraron vida con una fuerza arrasadora y se apegaron al teclado como boxeadores, para escribir las frases hirientes que morían en mis labios y pugnaban por salir de mi boca arrastrando con ellas a cuanto hubiera por en medio.
Sin embargo, no quise hacerle ver que me había herido. Eso jamás. Entonces él podría reírse de mí, y eso era lo que no quería yo.
"ers imbecil o q? en srio crees q m lo iba a creer?"
"q?"
"q no soi tan tonta, sbes? a ver si t enteras. q ya sbia q eras tu dsde el prncipio!! tu t starias burlando d mi, xo yo me reia mas d ti, eso sguro" Esto último no era del todo cierto, pero quise darle una lección.
"xo de q m hablas? en q he fingido?" respondió él. ¡Como que me lo iba a creer!
"a ver q no t flipes, q ya s q t has hecho pasar x otra prsona xa reirt d mi, xo yo ya sbia q eras mark, asi q no t creas q me ha importao"
"Paula, escúchame" no parecía darse cuenta de que estábamos chateando "yo no lo he dicho en broma. Por eso te dije, desde Mark, que a lo mejor a Dani le gustabas, ¿entiendes?"
Eso tenía sentido... y mucho. Pero no iba a caer, seguro que era mentira. Porque sólo Mark creía que a Dani le gustaba, y Mark era Dani al fin y al cabo, por lo que ¿por qué iba a fiarme? Nada de eso.
"eso no t lo crees ni tu wapo" le contesté cada vez más furiosa. No quería usar abreviaturas para que las palabras le quedasen más, pero los pensamientos fluían en mi mente a tal velocidad que me veía obligada a ello.
"va n serio!"
"vete a dnde quieras... aunq mejor, a la mierda".
Desconecté el ordenador entero, de forma brusca, con el botón de apagar del ordenador, en lugar de seguir el procedimiento seguro.
Después me fui a dormir, morbosamente satisfecha y segura de que había ganado y de que había hecho lo correcto.
Al día siguiente, en el colegio, me sentí agradecida de estar acompañada de Mónica al entrar en clase. Aunque ella estuviera un poco enfadada y no me hablase, apenas me di cuenta hasta mucho más tarde, ya que sólo podía pensar en lo que Dani diría cuando me viera, o en lo que debería decir yo. Esperaba que simplemente me mirase con cara de rabia por no haber caído en su trampa, por haberle descubierto. Eso me dejaría satisfecha, ¿no? ¿O... esperaba algo más? No lo vi en aquel momento, pero en realidad no estaba del todo contenta con la idea de que todo fuese una broma... esperaba tal vez otro tipo de diálogo, aunque no quisiera reconocerlo.
Entré en clase respirando hondo y con aire enfadado, como debía aparentar, aunque en realidad sólo estaba expectante por lo que iba a pasar, algo desconocido para mí.
Dani estaba en su pupitre; la cabeza enterrada en el refugio de sus manos, el cabello largo y castaño revuelto y despeinado por haber recibido el viento que soplaba fuera con fuerza. Sus ojos miraban fijamente a la mesa, pero se alzaron sorprendidos cuando entré en escena. Me observaron largamente un segundo, examinándome, traspasando mi mente, pero yo los ignoré lo mejor que pude y el chico volvió a fijar la vista en el vacío fondo pintarrajeado del pupitre.
Fui hasta su mesa; quería abroncarle de nuevo tras lo sucedido. Se había hecho pasar por mi mejor amigo, y mi "novio", hasta entonces, al fin y al cabo.
-Que sepas que me pareció fatal lo que hiciste. Una cosa es una broma, pero otra lo que me hiciste anoche. No puedo esperarlo ni siquiera de ti-le dije con firmeza.
Él levantó la cabeza y me miró de nuevo con fijeza, como con rayos X. En sus ojos había algo parecido a la decepción:
-Lo dije completamente en serio. Y pensaba que me conocías un poco más; lo suficiente como para saber que no habría llegado a esos extremos en una broma. Ya veo la idea que tienes de mí. Lo que dije ayer... me costó mucho, y sólo esperaba que pudieras ser capaz de entenderlo, aunque yo mismo no lo entienda del todo. Pero ya veo que lo único que conseguí fue enfadarte: me pides que no te moleste, pero cuando trato de ser sincero te enfadas aún más. ¡No sé qué hacer para que estés contenta, Paula!-exclamó.
Quise responderle con algún sarcasmo, o un comentario enfadado, incrédulo, pero no pude. Y es que en sus brillantes ojos verdes estaba grabada a fuego la sinceridad.
sábado, 11 de diciembre de 2010
Amigo invisible!!
He visto en el blog de Lune la gran idea que ha tenido Alma con Arte (almaconarte.blogspot.com) de crear el amigo invisible entre blogs. Parece un poco imposible, ¿verdad? Pues no lo es. Ya veréis, ¡entrad en el blog y participad! Es fácil de seguir las instrucciones y unirá muchísimo a todos los blogs, ¡además de que es una idea super bonita! Al menos a mí me lo parece. Yo ya me he unido, y de vosotros haría lo mismo... os espero, ¡a lo mejor hasta me toca algún bloguero que conozco para hacerle mi regalo bloguero!
Un beso!!!
Un beso!!!
sábado, 4 de diciembre de 2010
Personajes también en persona
Algunos de estos personajes los conocéis, como a Dani o a Paula, pero otros todavía son nuevos. Se irán presentando a lo largo de la novela.
Animes!!
Me encantaría saber dibujar animes, pero no tengo ni idea. La verdad es que no quiero dibujar como algunos, que marcan algunas partes más que otras en las chicas, pero en fin... si supiera dibujar así, me encantaría. Por eso tanto el botón como los personajes son en versión anime. Ahora os pongo a TODOS los personajes en anime, no solo a los avatares de Connect3.
Paula
Mónica
Carla y Marlene
Dani
Alexis
Carla y Marlene
AlexisCapítulo 9: Todo encaja
Querido diario,
durante todo el día no pude pensar más que en lo que me había dicho Dani. ¿A qué se refería? ¿Cómo sabía que yo estaba en Connect3? Yo no se lo había dicho a nadie, ni siquiera a Mónica, que por cierto, parece enfadada conmigo, y no sé por qué. A lo mejor es porque ahora nunca quedo con ella, pero es que Mark (y NO Nacho, el muy burro) ocupa todo mi tiempo. En fin...
El caso es que aquella tarde le llamé y le pregunté qué había querido decir. A la vez, estaba conectada, y pronto Mark apareció a mi lado. Sonreí.
-En realidad...-comenzó Dani, nervioso-. En realidad lo sabrás muy pronto.
-¿Qué quieres decir con eso? ¿Acaso me has visto alguna vez en Connect3?-pregunté extrañada, pero él ya había colgado el teléfono, y únicamente los pitidos que éste emitía acompañaban mis preguntas sin respuesta.
-Este chico me volverá loca.
Observé la pantalla del ordenador: Mark me había hecho una solicitud de chat privado. Sonreí; seguramente me iba a decir palabras bonitas que no podían leer otras personas. Acepté y entré en una habitación con unos sofás y una mesa, donde él me esperaba, sentado en uno de los sofás.
"He de decirte una cosa..."
"Ke?" respondí yo.
"No te lo he dicho x tel pq me daba verguenza"dijo. Yo no entendía nada.
"Xo si nunk emos abldo x tel!!"
"Sip... sta tarde. Aora mismo en realidad. Weno, t lo tnia q decir algun dia... soy Dani, Paula".
Yo me quedé callada. No comprendía lo que Mark quería decir. ¿Qué significaba que era Dani? No tenía ningún sentido.
"Ke kiers decir?" pregunté yo, porque realmente no sabía qué broma era aquélla.
"Pienslo... tiene sntido, en srio. Xq siempre lo defiendo sino, sino le conzco?" Tenía toda la razón... las piezas comenzaron a encajar. Ahora entendía por qué Dani me conocía en Connect3... y furiosa, le envié un mensaje a Mark-Dani:
durante todo el día no pude pensar más que en lo que me había dicho Dani. ¿A qué se refería? ¿Cómo sabía que yo estaba en Connect3? Yo no se lo había dicho a nadie, ni siquiera a Mónica, que por cierto, parece enfadada conmigo, y no sé por qué. A lo mejor es porque ahora nunca quedo con ella, pero es que Mark (y NO Nacho, el muy burro) ocupa todo mi tiempo. En fin...
El caso es que aquella tarde le llamé y le pregunté qué había querido decir. A la vez, estaba conectada, y pronto Mark apareció a mi lado. Sonreí.
-En realidad...-comenzó Dani, nervioso-. En realidad lo sabrás muy pronto.
-¿Qué quieres decir con eso? ¿Acaso me has visto alguna vez en Connect3?-pregunté extrañada, pero él ya había colgado el teléfono, y únicamente los pitidos que éste emitía acompañaban mis preguntas sin respuesta.
-Este chico me volverá loca.
Observé la pantalla del ordenador: Mark me había hecho una solicitud de chat privado. Sonreí; seguramente me iba a decir palabras bonitas que no podían leer otras personas. Acepté y entré en una habitación con unos sofás y una mesa, donde él me esperaba, sentado en uno de los sofás.
"He de decirte una cosa..."
"Ke?" respondí yo.
"No te lo he dicho x tel pq me daba verguenza"dijo. Yo no entendía nada.
"Xo si nunk emos abldo x tel!!"
"Sip... sta tarde. Aora mismo en realidad. Weno, t lo tnia q decir algun dia... soy Dani, Paula".
Yo me quedé callada. No comprendía lo que Mark quería decir. ¿Qué significaba que era Dani? No tenía ningún sentido.
"Ke kiers decir?" pregunté yo, porque realmente no sabía qué broma era aquélla.
"Pienslo... tiene sntido, en srio. Xq siempre lo defiendo sino, sino le conzco?" Tenía toda la razón... las piezas comenzaron a encajar. Ahora entendía por qué Dani me conocía en Connect3... y furiosa, le envié un mensaje a Mark-Dani:
"Asi k tdo esto era 1a de tus bromas de ml gusto no? He dejdo a 1 xiko qe conocia mas x ti sabes? X Mark... y result q tdo era mntira!" Lo de que había dejado a Nacho por él no era totalmente cierto, pero quedaba bien.
"No, Paula, no!!" respondió él. "Al principio m conect pq si, xa hacer algo... xo entonces vi q eras tu una de las jugadras, y entoncs qise ablar cntigo pq... weno, pq..."
"Pq q?"
"Te quiero..."
Guitarra!!
Hola!!
Todos los viernes tengo clases de guitarra. La verdad es que, aunque tengo guitarra en casa y todo, soy un poco desastre, porque los instrumentos nunca han sido lo mío. Pero me gusta porque me obliga a esforzarme, y yo nunca me esfuerzo para nada, así que creo que será muy bueno para mí aprender algo de eso.
El caso es que ahora estoy aprendiendo a tocar una de las canciones más bonitas de La Oreja de Van Gogh, y no del nuevo grupo, del mejor, que era el antiguo (el nuevo me gusta, pero yo he crecido con la voz de Amaia Montero). Se llama "Historia de un sueño", y según mi punto de vista, se trata de una madre que va a ver a su hija en un sueño, ya que ella (la madre) ha muerto. Es preciosa, y se puede aplicar tanto a madres como a abuelos, tíos, padres, amigos, chicos... lo que sea, es lo bueno de estas canciones: son muy ambiguas.
Bueno, os dejo la letra oks?
Perdona que entre sin llamar
No es esta la hora y menos el lugar.
Tenía que contarte
Que en el Cielo no se está tan mal.
Mañana ni te acordarás
"tan solo fue un sueño" te repetirás.
Y en forma de respuesta
Pasará una estrella fugaz.
(ESTRIBILLO)
Y cuando me marche estará
Mi vida en la tierra en paz.
Yo solo quería despedirme
Darte un beso y verte una vez más.
Promete que serás feliz
Te ponías tan guapa al reír.
Y así, solo así
Quiero recordarte:
Así, como antes
Así, adelante
Así, vida mía mejor será así.
(ESTRIBILLO)
Ahora debes descansar
Deja que te arrope como años atrás.
¿Te acuerdas cuando entonces
te cantaba antes de ir a acostar?
Tan solo me dejan venir
Dentro de tus sueños para verte a ti
Y es que aquella triste noche
No te di ni una rosa al partir.
ESTRIBILLO
Ahora te toca a ti
Solo a ti
Seguir nuestro viaje.
Se está haciendo tarde
Tendré que marcharme
En unos segundos vas a despertar.
Todos los viernes tengo clases de guitarra. La verdad es que, aunque tengo guitarra en casa y todo, soy un poco desastre, porque los instrumentos nunca han sido lo mío. Pero me gusta porque me obliga a esforzarme, y yo nunca me esfuerzo para nada, así que creo que será muy bueno para mí aprender algo de eso.
El caso es que ahora estoy aprendiendo a tocar una de las canciones más bonitas de La Oreja de Van Gogh, y no del nuevo grupo, del mejor, que era el antiguo (el nuevo me gusta, pero yo he crecido con la voz de Amaia Montero). Se llama "Historia de un sueño", y según mi punto de vista, se trata de una madre que va a ver a su hija en un sueño, ya que ella (la madre) ha muerto. Es preciosa, y se puede aplicar tanto a madres como a abuelos, tíos, padres, amigos, chicos... lo que sea, es lo bueno de estas canciones: son muy ambiguas.
Bueno, os dejo la letra oks?
Perdona que entre sin llamar
No es esta la hora y menos el lugar.
Tenía que contarte
Que en el Cielo no se está tan mal.
Mañana ni te acordarás
"tan solo fue un sueño" te repetirás.
Y en forma de respuesta
Pasará una estrella fugaz.
(ESTRIBILLO)
Y cuando me marche estará
Mi vida en la tierra en paz.
Yo solo quería despedirme
Darte un beso y verte una vez más.
Promete que serás feliz
Te ponías tan guapa al reír.
Y así, solo así
Quiero recordarte:
Así, como antes
Así, adelante
Así, vida mía mejor será así.
(ESTRIBILLO)
Ahora debes descansar
Deja que te arrope como años atrás.
¿Te acuerdas cuando entonces
te cantaba antes de ir a acostar?
Tan solo me dejan venir
Dentro de tus sueños para verte a ti
Y es que aquella triste noche
No te di ni una rosa al partir.
ESTRIBILLO
Ahora te toca a ti
Solo a ti
Seguir nuestro viaje.
Se está haciendo tarde
Tendré que marcharme
En unos segundos vas a despertar.
Desarrollo del Embrión
Horse Whisperer... aquí tienes tu respuesta física. ¿Quién puede decir que aquí no hay vida?
viernes, 3 de diciembre de 2010
Un poco de tutoría
Hoy, la encargada de mi curso nos ha dado tutoría. Iba sobre la elegancia femenina. Nos ha dicho cosas que se saben, pero que es importante, y mucho, recordar: por ejemplo, que las chicas somos las que hemos de dejar claro que no somos objetos de usar y tirar para los chicos, que se nos han de ganar con respeto, paciencia y detalles. Si no es así, es que sólo les interesa una parte de nuestra personalidad.
Y es que las chicas fáciles, como dice esta profesora, no interesan realmente a nadie: sí, son muy monas y todo eso, y por supuesto que son las primeras en tener novio, en besarse, en liarse, incluso en pasar a cosas más serias con los chicos, y la mayoría de las chicas pueden tenerles envidia... pero pensadlo bien: en realidad, son chicas que se dejan sobar porque no se creen lo suficientemente buenas para que alguien las quiera de verdad, no sólo por lo de fuera.
Cuando un chico haya dejado la edad del pavo y quiera, por ejemplo, casarse, no querrá hacerlo con aquella chica a la que se tiró el año pasado, sino con una con la que vea que realmente es una buena persona, que es paciente, que es fina, y sobre todo, que es elegantemente femenina. Una chica ha de saber estar, ha de calar entre los demás, ha de dejar huella. Eso de que ahora todas las tías vayamos tras los tíos como moscas tras la mierda me parece insoportable y patético. Que te guste un chico, pues claro que sí, y muchos más que te van a gustar, pero de eso a pasarse todo el día observando qué hace o qué dice y en cuanto te pide rollo o algo peor se lo des... eso el chico lo valora como una diversión, pero puedes estar segura de que en cuanto pase una más difícil de ganar o un poco más desarrollada, te va a dejar tirada sin ningún remordimiento, porque habrás sido su diversión de esa semana. Nada más que eso.
Por eso, aunque me haya dicho cosas consabidas, y la tutoría haya sido a primera hora de la mañana, la verdad es que por una vez en este curso me ha caído bien una profesora. Y es que la gente que tiene las ideas claras, que sabe lo que hace y adónde quiere llegar en la vida, la gente que no pierde el tiempo en tonterías, sino que lo gasta en ayudar a los demás y en alcanzar metas más altas, como la susodicha profesora, es gente que realmente puede dejar huella por donde pase. Estoy segura de que ella lo hará.
Y es que las chicas fáciles, como dice esta profesora, no interesan realmente a nadie: sí, son muy monas y todo eso, y por supuesto que son las primeras en tener novio, en besarse, en liarse, incluso en pasar a cosas más serias con los chicos, y la mayoría de las chicas pueden tenerles envidia... pero pensadlo bien: en realidad, son chicas que se dejan sobar porque no se creen lo suficientemente buenas para que alguien las quiera de verdad, no sólo por lo de fuera.
Cuando un chico haya dejado la edad del pavo y quiera, por ejemplo, casarse, no querrá hacerlo con aquella chica a la que se tiró el año pasado, sino con una con la que vea que realmente es una buena persona, que es paciente, que es fina, y sobre todo, que es elegantemente femenina. Una chica ha de saber estar, ha de calar entre los demás, ha de dejar huella. Eso de que ahora todas las tías vayamos tras los tíos como moscas tras la mierda me parece insoportable y patético. Que te guste un chico, pues claro que sí, y muchos más que te van a gustar, pero de eso a pasarse todo el día observando qué hace o qué dice y en cuanto te pide rollo o algo peor se lo des... eso el chico lo valora como una diversión, pero puedes estar segura de que en cuanto pase una más difícil de ganar o un poco más desarrollada, te va a dejar tirada sin ningún remordimiento, porque habrás sido su diversión de esa semana. Nada más que eso.
Por eso, aunque me haya dicho cosas consabidas, y la tutoría haya sido a primera hora de la mañana, la verdad es que por una vez en este curso me ha caído bien una profesora. Y es que la gente que tiene las ideas claras, que sabe lo que hace y adónde quiere llegar en la vida, la gente que no pierde el tiempo en tonterías, sino que lo gasta en ayudar a los demás y en alcanzar metas más altas, como la susodicha profesora, es gente que realmente puede dejar huella por donde pase. Estoy segura de que ella lo hará.
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