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Una persona como cualquier otra, que necesita escribir tanto como respirar.

jueves, 31 de marzo de 2011

A los comentarios

Bueno, esta es una respuesta a los comentarios ok?
Voy a responder a todo a la vez, sin aludir a personas concretas que luego puedan ofenderse; mirad, yo he dicho que me parecen enfermos igual que vosotras decís que os parecen normales. Pues lo siento, me siguen pareciendo enfermos, aunque esa no sea la palabra idónea para describirlos, pero es la que más se acerca. Si se me ocurre otra, ya os la diré.
Luego, antes de comentar, leed lo que digo, objetivamente. Porque ya os he pedido disculpas por designarlos así, como enfermos, si no os gusta que lo diga. Si os habéis rebotado y no queréis aceptar las disculpas, pues lo siento mucho, yo lo he intentado. Luego me decís que soy cerrada de mente y que no respeto las opiniones ajenas; si miráis el primer párrafo, lo primero que digo es que he leído vuestras opiniones, las respeto y las entiendo. No pretendo que cambiéis de parecer, sólo quería dar mi punto de vista sobre un tema que ocupa el interés actual de la población.
Luego, yo no me parezco a 4jonatica. Ella dice directamente a los internautas que se vayan a la mierda si no les gusta JB: yo simplemente os intento explicar mi opinión, diciendo desde un principio que la vuestra es la vuestra, y que no pienso cambiarla.
No soy cerrada de mente. Si lo fuera, directamente insultaría a los homosexuales, o no hablaría de este tema. Y sin embargo, he leído libros sobre ellos, los conozco y convivo con ellos a diario; rezo por ellos, aunque esto a vosotras no os parezca relevante. Y si rezo por ellos es porque me importan, todos ellos. No me gusta generalizar, ya lo he dicho, y no pienso decir que "todos son buenos" o "son todos malos", porque ni heteros ni homos son así. Hay distintas clases, como en todo en esta vida. Y no he querido decir en ningún momento que sean malas personas, o que necesiten cambiar de mentalidad... releed la anterior entrada. Digo que no es normal decirle a un gay que le gusten las mujeres, porque no le gustarán, igual que a mí, que soy hetero, no me van a gustar las mujeres, porque me gustan los hombres.
¿Genética o mentalidad? Respecto a eso, pensad lo que queráis, pues los científicos no se han decidido aún. Pero eso no es lo que importa, porque es un simple paso que no ayudará a los homosexuales a soportar toda esa presión y ese rechazo que reciben de muchas personas. Sólo se ayudarán ellos mismos, su familia y sus verdaderos amigos. Nadie más puede hacerlo, ni siquiera yo; quiero que haya respeto para ellos, como quiero que lo haya para las personas de color o los mendigos. Como para todos aquellos sectores discriminados, como decís vosotras, de la población.
Y termino ya, pero os diré una cosa más; primero, que cuando dejéis el comentario digáis quiénes sois, sin nombres raros o irreconocibles como "ngays" (solo aludo a esto porque me ha parecido curioso); y segundo, que no me ofendáis a mí. Yo ya me he disculpado si os he ofendido, y volveré a hacerlo todas las veces que creáis conveniente, pero lo que no permitiré es que se ofenda a mi religión. Vosotras no sabéis lo que es estar delante de un Sagrario, saber que estás ante el Rey del Universo, y en ese momento darte cuenta de que darías la vida entera por Él... y llegar a un blog y ver a la gente que lo trata con tan poco respeto. Yo no hablaré más de los homosexuales, si os ofende. Pero vosotras, si no queréis entenderme tampoco a mí y a mi amor por Dios, no habléis tampoco de Él.
Rezo mucho por vosotras, os guste o no, y aunque me obliguéis a cerrar el blog, me odiéis o lo que sea, seguiré rezando, porque eso es lo que hace un cristiano. Por eso y porque me importáis, y espero que un día lleguéis a comprender mi opinión, sin despreciar la vuestra.
Un beso.

Sobre el libro...

Hola!!
A ver, quiero aclarar el tema éste del libro que dije ayer. Que sepáis que he leído todas vuestras opiniones y las respeto totalmente, y también las entiendo. 
Primero, os diré eso de la enfermedad; no he querido ofender a nadie diciéndolo, ya lo sabéis, y a lo mejor me he pasado de radical y no he dado explicaciones claras. A mí me parece que los homosexuales sí son enfermos, pero no el mismo enfermo que un ciego, por ejemplo. Y, como me dijo nuriamiv una vez, "igual que no puedes pedirle a un paralítico que camine, no le puedes pedir a un homosexual que dejen de gustarle los hombres". Y tenía toda la razón. Es cierto, a los homosexuales no se les puede discriminar y yo no lo hago, de verdad que aunque lo pueda parecer en un principio, no tengo absolutamente nada contra ellos, como tampoco tengo nada contra-es un ejemplo fuerte y puede que no os haga gracia-los anoréxicos. Es una cosa de tu mente, no te voy a pedir que la cambies, ni muchísimo menos. Porque eres así. No has nacido así, quizá, pero eres así. De acuerdo con eso. En cuanto a que los homosexuales quieren, como dice Jutta Burggraf en su libro, amar y ser amados, por supuesto. Quieren amar a su pareja, como los heteros amamos a la nuestra. Es lo más normal del mundo. El problema es que algunos (no todos, no me gusta para nada generalizar) caen en la sexualidad, sin más. Y ¿tener una relación sexual que no está relacionada con la vida (porque en el fondo eso es lo que pretendía una relación sexual, aparte del placer que proporciona) es natural? Yo creo que no. Aunque lo hiciera el 90% de la población no sería natural, aunque sí corriente. Pero son cosas distintas. Y me parece perfecto que los homos quieran amar a un hombre, si esa es su orientación, pues no van a querer otra cosa, como es lógico, igual que yo no me esfuerzo por amar a las mujeres, ni pienso hacerlo. Sería un poco estúpido, porque además no te ayudarías a ti mismo intentando amar a alguien que en realidad no amas. 
Lo de que la Iglesia discrimina, Lune, no es cierto. Lo que sí es cierto es que muchos cristianos lo hacen, que no quieren ni ver a los homosexuales porque son distintos a ellos, cuando muchos gays sean seguramente mejores personas. Pero eso no es lo que viene al caso, sino que la Iglesia, en sí, en sus libros más importantes, declara que los homosexuales están llamados a su fe como cualquier otro, y que cualquier discriminación hacia ellos está mal, igual que está mal discriminar a los de otro sexo o color. En cuanto a que no somos enfermos por ser  rubios o morenos, Lune, a mí no me parece que sea lo mismo. Es genética o mentalidad. Pero quiero decir que no estoy en su contra ni nada parecido, y lo siento si os ha ofendido mi última entrada (sobre todo a ti, Lune, que tienes tíos homosexuales). Sin embargo, os sigo animando a leer el libro, pero que sea de forma objetiva, sin rebotes hacia la escritora solo porque sea cristiana-porque muchos también discriminan a los cristianos, desde luego más que a los gays, que ya se hacen un hueco en la sociedad, pero eso no es lo que me importa ahora mismo, porque por ambas partes nos discriminan un poco y punto-. Bueno, el caso es que en ese libro, como ya dije, tratan a David, el protagonista, con muchísimo cariño y todavía más respeto, así que os sigo animando a leerlo. 
Un beso, ¡y decidme qué os ha parecido!
Monica

miércoles, 30 de marzo de 2011

Cartas a David

Hace poco, en clase de Naturales, mi profesora comenzó a hablar de la homosexualidad, de los homosexuales y todo eso. A mí y a una amiga-la reconoceréis en Gianna, la elfa rebelde de "La libreta de Ireth"-nos pareció que quizá se pasaba un poco con ellos, porque no atacaba a la homosexualidad, lo que nos parece bien, porque en sí misma la homosexualidad es mala, y siento mucho decirlo de forma tan radical, pero es una enfermedad (es algo de tu mente que no funciona de forma normal, ¿no?), pero los homosexuales no siempre tienen la culpa de estar "enfermos". Por eso fuimos a hablar con ella. Me dijo que me prestaría un libro, llamado "Cartas a David", de Jutta Burggraf, profesora de la Universidad de Navarra que falleció hace muy poquito. El libro me lo ha dado esta mañana, hacia las doce y media del mediodía. Me lo he acabado hacia las ocho de la tarde. No es que el libro sea un tacote de gordo, pero es que no he parado de leer. Se trata de las cartas que una chica, Mary, casada y con hijos, escribe a uno de sus mejores amigos de la universidad, David, que es homosexual. Le escribe con mucho respeto y cariño, y le hace ver por qué la homosexualidad (fundamentada en la simple sexualidad, no en el "amor" que buscan la mayoría de homosexuales) está mal. El tal David solo quiere amar, ser amado, tener una pareja y serle fiel hasta el final, como podría ser un matrimonio heterosexual. Pero David busca ese amor en pubs de homosexuales, donde en realidad sólo hay sexualidad, no amor de verdad. Al final, se da cuenta de ello, y aunque no deja de ser homosexual, lucha por buscar un amor fundamentado en la confianza y la amistad mutua. 
Este librito, de no más de setenta páginas, te demuestra con claridad que los homosexuales llevan sobre ellos una cruz, una carga dolorosa que les hace sufrir, que los cristianos-y el resto de personas, por supuesto-no debemos discriminar a los homosexuales, y que la Iglesia, al contrario, no los discrimina, sino que les invita a unirse a nuestra fe, sea cual sea su orientación sexual (si siguen los mandamientos que indican que no han de usar la sexualidad de la manera en que lo hacen tanto homos como heteros, es decir, mal). También dice que ellos deben acudir a un especialista para que les examine, y si ven que sus tendencias están muy arraigadas, que luchen con ellas lo mejor que puedan. 
De verdad, si alguien tiene una duda, por pequeña que sea, respecto al tema, debería leer este libro. 
Un beso! 
Monica

martes, 29 de marzo de 2011

Premio de Girl!!

Hola!!
Hace un tiempo que vengo recibiendo premios, pero nunca los pongo porque ¡no me da la vida! Jajaja. Pero como hace tanto que no publicaba, esta vez sí puedo ponerlo sin que haya overbooking de entradas ;) Me lo ha dado Girl, de Lonely Girl.
Este es el premio:

Es super mono, gracias Girl!!!
Ahora nomino a las 10 personas correspondientes:
Tres de Tres
Lune*
Kelly
Andrea 
GeeMa
Saraa
Paulaah
Baby
Ruki 
Phoebe Green


Ya estáis todas!! Lo siento si no aviso a nadie, pero es que ahora no me da tiempo!! Creo que a las que he nombrado siguen lo suficiente mi blog como para enterarse por sí solas, jaja.
Un besazo!! ;)

domingo, 27 de marzo de 2011

40 otra vez!!!

Sí!! Lo hemos conseguido!! Volvemos a ser 40!!
Gracias al apoyo de todas vosotras, y a la promoción de Paula, del blog http://paula-noesnormal.blogspot.com, que me ha anunciado en su blog, se nos ha unido Nessita, por lo que ahora somos 40 de nuevo!! Muchísimas gracias a todas, de verdad :) Osq!!!!
Bueno, un beso, y no olvidéis pasaros por mi blog monica-fantasy.blogspot.com, que todavía está a la espera de nuevos visitantes!! 
Monica :) 

Uno menos

Pues se nos ha ido un seguidor... con Gema éramos 40, pero ahora volvemos a ser 39... un poco decepcionante la verdad.
¿Podríais ayudarme a conseguir al menos un seguidor más? Me siento un poco "chof" con tan pocos, no por nada, pero ya llevo mucho tiempo en el blog, y no parece que haya calado la idea de mi historia... aun así, estoy contenta de teneros a vosotros, gracias :)
Por cierto, reabrí uno de mis blogs. Se llama Fantasía, ¡miradlo a ver qué os parece! ¿Ok?
Un beso!!

miércoles, 23 de marzo de 2011

Capítulo 32: Ahora, Mónica

(del diario de Paula) 

Por si no teníamos suficiente con Nacho, a Dani y a mí nos esperaba otra sorpresa... aunque más dolorosa para mí que para Dani. 
Como yo había visto que Mónica seguía distante desde que yo salía con Dani, le pregunté de nuevo si le ocurría algo, y me respondió que no, que eran mis paranoias. Imaginé que así sería en realidad.
Entonces, por la tarde, al finalizar las clases, vino hacia mí. 
-Paula, antes te he mentido-confesó-. En realidad, sí me pasa algo... y tiene que ver contigo y con Dani.
-No será que no te hago caso, ¿no? Porque lo intento, pero es que estás tan rara que... en serio, no sé qué decir. 
-No... no es eso. Es sólo que... bueno... 
-Dímelo, anda.
-Me gusta Dani. 
Su comentario me golpeó directo en plena cara. No se me había ocurrido, ni por un instante, esa posibilidad. La miré incrédula, sorprendida y dolida, aunque no sabía bien por qué. 
-¿Desde...cuándo?-le pregunté, por abordar el tema menos conflictivo de la conversación.
-Desde siempre.
-¿Y nunca me lo has dicho?
-¡Es que tú le odiabas, Paula! ¿Cómo iba a decírtelo?
Tenía razón. Si me lo hubiera dicho hubiera tratado por todos los medios de convencerla de que cambiara de opinión. Imposible hacer otra cosa. Con lo insoportable que era Dani entonces... ¿cómo iba yo a saber que terminaríamos saliendo? Decídmelo un año antes, y os mando al psicólogo... en fin... 
-Y... ¿qué piensas hacer?-le pregunté. No se me ocurría qué más decir... como ya he dicho, no había imaginado nunca esa situación tan embarazosa, por no decir dolorosa, para ambas. 
-No lo sé. ¿Qué vas a hacer tú?-me retó, desafiante. Estaba claro que se refería a si pensaba dejar a Dani para que ella tuviera el camino libre.
Bajé la mirada al suelo y enrojecí. De mis labios se escapó un murmullo: 
-Pero es que yo le gusto, y él a mí... no puedo hacerle eso. Estaría mintiendo si le dejara. Y no quiero dejarle. 
-Ni siquiera por tu mejor amiga, claro. Eso no hubiera pasado cuando eras una pringada y sólo te hablaba yo. 
-Pero no es mi culpa si no me contaste antes lo que sentías. Hubiera intentado hacer algo al respecto. Ahora es... tarde-respondí. Apenas me salía la voz, y se apoderó de mí la tristeza, aunque sabía que yo tenía la razón. No podía dejar a Dani, por más que me doliera, sólo porque a ella le gustara. Ni siquiera había hablado antes con él, o no mucho. Y yo... le quería. Lo sabía. Sólo había empezado a quererle, porque era pronto, no habíamos tenido tiempo, pero los problemas que habíamos tenido, tan inoportunos, sólo al comenzar la relación, me habían hecho avanzar más rápido en aquel terreno, más rápido que nunca.
-Pues, si tú no vas a ayudarme... considera que hemos acabado. Ya no tengo nada que hablar contigo. 
-¡Ni siquiera le conoces! ¿Por qué tanto empeño?-le pregunté a la desesperada.
-Porque quise conocerle antes que tú, y tú te has adelantado. 
-¡Él pensaba así sobre mí desde el principio! Yo no tengo la culpa. 
-Sólo te diré una cosa. Para que lo sepas-me dijo ella. 
-¿Qué?
-Pienso luchar. No serás la única, ni mucho menos. 
Se dio la vuelta y se fue con porte belicoso. 
Suspiré profundamente. No sabía si de rabia, de impotencia o de tristeza.
Primero había sido Alexis. Luego, Nacho.
Ahora, Mónica.
¿Es que aquello no terminaría nunca? 

sábado, 19 de marzo de 2011

Nueva historia


Hola!!
He estado pensando en qué debería escribir cuando termine esta novela, porque va a terminar algún día, aunque no de momento (todavía quedan muchos problemas por resolver entre Nacho, Dani y Paula. Y además, Alexis y Mónica van a meterse ahora en ellos...). El caso es que he decidido que, aunque podría no hacer novela, es mucho más interesante si la escribo, por más que ya tenga un blog donde escriba otra novela, porque me gusta escribir también en mi blog "oficial" (el otro es el Diario de Tally, ¿os acordáis?). Así que voy a probar con algo nuevo: una historia situada en otra época. En el pasado. ¿Qué os parece? Como todas las novelas son contemporáneas, me pareció interesante probar con esto. Si no os gusta la idea, decídmelo ya y así me ahorro el escribirla, aunque más o menos ya la he comenzado, en las horas muertas de clase (no son muertas, es sólo que me aburro en ellas, jaja). Reconoceréis, las que hayáis leído "Orgullo y prejuicio", muchos nombres de ese libro, pero es que no es fácil buscar nombres antiguos en clase y sin Google, así que tendréis que conformaros. Bueno, os dejo lo que podría ser un anticipo: 
Elizabeth fue al encuentro de su madre. Mrs. Dashwood le dijo, con gran alegría, que esperaba que el baile le fuera grato. Ella asintió con cansada cordialidad, pero intentando aparentar alegría, para no descontentar a su madre.
-Estará allí el teniente Williamson, Lizzy-insinuó la buena mujer, creyendo que alentaba así  a su hija a acudir al baile. 
-¡Oh! ¡No soporto al teniente! Siempre con esos aires, intentando hacerme la corte...-suspiró ella. Estaba cansada de las atenciones pomposas del hombre, que sólo buscaba su fortuna y su juventud-. 
-Pues deberías aceptarle, si te pidiera matrimonio-opinó su madre-. Ya es hora de que vayas pensando en ello. Tienes la suerte de tener una gran herencia, que te sustentará si no te casas, pero nada comprará el respeto que se granjea una mujer casada. Y además, la belleza no dura para siempre, hija. Si no te apresuras, la perderás, así como tu juventud, y ya nadie te hará la corte.
-¡Aún es pronto, mamá!-exclamó ella-. Sólo tengo quince años, de todos modos. 
-Nunca es pronto para ello. Y ya lo sabes, tu belleza... 
-¡Pues, si el matrimonio es sólo por la belleza, prefiero no tener belleza alguna!-replicó ella, volviéndose, y, arrasando todo a su paso, subió de prisa las escaleras, como una pequeña, enfadada y consentida princesa.

¿Os ha gustado? Comprended que aún falta mucho para que comienze a publicar, pero no quiero que se me vaya la idea de la cabeza, así que la pongo ya, y no me olvido. De todas formas, mi libreta de clase está llena de apuntes de esta historia, y de muchas otras, porque me paso el día escribiendo... no se me ocurre nada mejor que hacer (excepto atender, pero si te dicen que hagas los deberes y los acabas, pues te pones un ratito, y así hasta terminar una novela, que es lo que me pasó con aquella que quiero publicar). 
Bueno, pues nada más!! 
Un beso,
Mónica!* 

Excelencia literaria

Sí, ¡me han dejado publicarlo en el blog! ¡Estoy tan contenta! Espero que os guste la historia. Por si no la pilláis (es un poco subliminal), es la historia de una mujer feliz con su pareja, a la que le surge un problema, que debería considerar una bendición en realidad... el embarazo. Una historia para pensar. A ver qué os parece, ¡comentad mucho!
Un cuento sin final feliz
Para la niña, aquello era como una aventura. Cada tarde, a la misma hora, se asomaba a la verja de la casa y observaba en el interior. Rodeaba el edificio un jardincillo atestado de flores, que parecía hecho expresamente para ellos. 
¡Parecían tan felices! La pequeña les observaba, curiosa, todo el tiempo que pasaban en el jardín: ella era joven, de ojos azules y cabellos castaños, que enmarcaban su rostro como una cascada que fluía por sus hombros. Él parecía un hombre prudente, modesto y satisfecho de la vida: emanaba seguridad en sí mismo. Y ambos estaban hechos el uno para el otro, viendo pasar el tiempo en su jardín de ensueño, riendo, charlando y meditando. De vez en cuando la veían, asomada a la verja, y le dedicaban una sonrisa. La niña se la devolvía con ojos brillantes.
Un día, la joven observadora se quedó más tiempo del acostumbrado, porque ellos no salieron al jardín. Ya comenzaba a anochecer cuando les oyó discutir. Sus siluetas se recortaban contra la ventana del salón. Él hablaba a viva voz, y ella sollozaba, negándose a escuchar. Al final, él salió por una puerta y la dejó sola.
Las discusiones nocturnas continuaban. La pequeña no se perdía una sola, porque casi las sentía como algo suyo, aunque apenas supiera lo que estaba ocurriendo. Acudía cada tarde a su cita con ellos, a pesar de que ya nunca venían. A veces estaba ella, sola. Miraba a la niña todo el tiempo, y después apoyaba una mano en su vientre (que, extrañamente, parecía abultado) y suspiraba. Los surcos que habían dejado las lágrimas en sus mejillas eran siempre visibles en su rostro. 
A la pequeña, él le parecía más malvado cada día que pasaba. ¿Cómo podía dejar que ella se sintiera tan triste? ¿Por qué no iba a consolarla? Estaba claro que la quería mucho. Pero la niña no podía entender nada de aquello, porque sólo juzgaba por lo que veía, y la veía a ella, sola y desamparada, siempre con una mano en el vientre y los ojos clavados en la pequeña espía. 
Algunos días, la pequeña podía ver más siluetas en el salón, que se acercaban a la mujer y le decían cosas. Sin embargo, ella siempre les rechazaba. A veces parecía que escuchaba interesada, pero en un momento u otro siempre sucumbía al llanto. 
Una noche, la niña oyó algo extraño. Parecía que él había dejado de hablar; pero aguzando los oídos, se dio cuenta de que simplemente había dejado de gritar. Le estaba diciendo algo a media voz a ella. Y ella seguía inmóvil, como cada vez que peleaba con él. De pronto, él se acercó a ella, y abriendo los brazos, la instó para que fuera a resguardarse entre ellos. Ella lo hizo, mientras sus hombros se sacudían a causa de sus sollozos, y ambos se quedaron así un buen rato, en silencio. 
La niña estaba muy contenta, porque ellos volvían a quererse, y volverían al jardín en poco tiempo. Estaba segura. Si otra vez se amaban, todo volvería a ser como antes.
Durante unos días, nadie acudió a saciar la curiosidad de la pequeña por las tardes. Pero un atardecer aparecieron los dos. Estaban juntos. Él parecía aliviado, de nuevo sereno; ella... No hubiera sabido qué decir de ella. 
El bulto que había habido en su vientre días antes había desaparecido sin dejar rastro. Y sin embargo, no era su cuerpo lo que había cambiado: eran su rostro, sus ojos, los que más acusaban aquella diferencia con el pasado. Parecían presos de una tristeza infinita, insuperable. Ella miró a la niña con expresión ausente, y en sus ojos brillaron, solitarias, dos lágrimas. 
La pequeña la observó un segundo, y desapareció tras la verja. No podía comprender aquello, pero notaba en el aire que faltaba algo. 
Faltaba vida.

Espero que os haya gustado, y también que la hayáis comprendido... eso les ha pasado a miles de mujeres con el aborto, tanto voluntario como involuntario. Porque sí, hay gente que ha deseado tener un hijo, y lo ha perdido. Esos padres no comprenden cómo hay gente que puede tirar a sus hijos, como si fueran basura. No puede entender que exista tanta maldad, y que esté apoyada por la sociedad. Y por mucho que el Gobierno diga que se trata de los derechos de la mujer, como podéis ver reflejado en mi historia, ella no quiso deshacerse de su hijo: su familia, sus amigos, y su marido, a quien ella amaba más que a nadie, la obligaron. Sí, la obligaron. Porque no quisieron reconciliarse hasta que ella, sintiéndose desgraciada, aceptó. Aun sin estar de acuerdo con ello. 
¡Qué grandes derechos, y en qué sociedad más buena y libre vivimos!

viernes, 18 de marzo de 2011

Me dejan!!

Hola!!
Quería deciros sólo que me dejan publicar aquí mi relato ganador de excelencia literaria, y que además tengo una idea para una nueva historia... tengo los borradores de esas entradas, el comienzo de la historia y el relato ganador en casa, y ahora estoy en casa de Carol, pero en cuanto llegue lo cuelgo todo!!
Un beso!!
Monica!*

P.D: hoy le he presentado a Carol a mis amigas del colegio, y ellas han hecho un papelón!!! Jajaja les daba una verguenza que se morían, y yo riéndome en su cara, muahahaha. Y por cierto, he empezado trimestrales. Os digo: mates lo suficiente como para no sacar otro 2'2, natus bastante bien, socis de ¡diez! (aunque nos han metido un tema que no nos habían explicado y me lo he estudiado en las dos horas de estudio entre examen y examen, matando a cada persona que abría la boca). Inglés también bien, o eso creo... :S
Pues nada más, otro beso!! ;)