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martes, 5 de julio de 2011

Capítulo 15: Recuerdo del último día

Estaba en mi casa, tirada en mi cama. Tenía la almohada sobre la cabeza en un intento de aislarme del mundo, pero no lo conseguía del todo. Los recuerdos sobre Chris y Jack se mezclaban, confusos, en mi cabeza, con una insoportable sensación de nostalgia y de terrible mareo. 
En aquel momento, mis pensamientos eran para Jack. Recordaba el último día de verano, en que estuvimos juntos. Había sido extraño para mí, porque entonces no comprendía los problemas que Jack tenía en mente.

>>-Lo he pasado muy bien este verano, Jack-le dije-. En realidad, ha sido increíble. Nunca lo olvidaré. 
-No será posible, ya que vamos al mismo instituto-rió él. 
-Sí, es una suerte.
Él deslizó la mirada hacia el suelo, quedando en silencio. 
-¿Qué ocurre?-pregunté. 
-¿Eh?-dijo, ausente-. ¡Oh! Nada. ¿Por qué lo dices? 
-Estás como... ido. 
-No es nada, Courtney. Sólo estoy cansado. 
-Como quieras. Bueno... supongo que nos veremos en dos semanas-sonreí. 
Pensaba que me diría que podíamos vernos antes, pero no fue así. 
-Eso. 
Nos quedamos en silencio durante un buen rato, contemplando el que había sido el escenario de nuestra historia aquel verano. Parecía que el silencio se prolongaba, tranquilo pero aplastante. Al final, me cansé de esperar. Aquello comenzaba a resultar incómodo. 
-¿Y eso es todo?-exclamé. 
-¿Qué?-preguntó él, sorprendido. 
-¿Es que no piensas besarme, idiota?-le dije. 
Él sonrió a medias, se acercó a mí y me besó. Fue un beso largo, aunque suave, cariñoso. Un beso de perfecta despedida, que no dejaba con ganas de más, sino con una sensación de plenitud que hacía el adiós alegre y sereno. 
-¿Te vale? 
-Por supuesto que sí. 
-Nos veremos en septiembre, Courtney. 
Le sonreí y él se metió en el coche de sus padres. Su madre me sonrió desde el asiento delantero; siempre que la miraba, intentaba reconstruir su rostro como el de una niña pequeña, ya que Jack me había contado que su madre y su hermana fallecida, Sophie, eran idénticas. Imaginé a una niña de ocho años, de trenzas color rubio ceniza, grandes ojos verdes rodeados de espesas pestañas negras, una carita redonda de mejillas enrojecidas. De vez en cuando, añadía a su retrato imaginario una muñeca de trapo o una pelota de goma. Me hubiera gustado conocerla en la realidad.
Jack se alejó por la carretera y yo sentí como si una tormenta se hubiera instalado sobre mi cabeza y me siguiera a todas partes. Pero, de todas formas, estaba aliviada; nos veríamos en pocas semanas, y el sueño continuaría, sólo que con otro escenario y la aburrida rutina de las clases de por medio.<< 

Desde luego, aquellos recuerdos dolorosos, tan dolorosos como volver a sentir aquel beso y saber que sólo estaba soñando, me trasladaron al día más duro de todos: el reencuentro. No fue sólo aquel día: el primero, y los sucesivos, hubo confusión, pero cuando me quedé del todo sin esperanzas, entonces comenzó la verdadera aflicción. 

>>Estaba muy nerviosa ese día. No había recibido un solo mensaje de Jack en aquellas dos semanas, y tras un mes de compañerismo constante, eso se me hacía extraño. Quizá era que el amor de verano había terminado ya... Pero no, me era imposible creer que se había olvidado tan pronto. Pensé que todas las mujeres enamoradas se creen una excepción, pero en mi caso debía serlo, ¡lo era! Con nadie más había compartido Jack los pesares de su hermana fallecida, a nadie le había dado clases de surf, ni se había sentado con nadie en la arena de la playa a pensar en la vida... ¿o eso era lo que me había hecho creer? 
Cuando llegué al instituto y le vi, todos mis temores desaparecieron. Su rostro, todavía tan moreno como lo recordaba, mostraba aquella sonrisa brillante y divertida, totalmente segura. Sus ojos verdes seguían siendo los más bonitos, y aunque había temido estar celosa de todas las chicas que le observaban, soñadoras, en aquel momento me sentí orgullosa de ser yo la elegida, y orgullosa también de haberle conocido a fondo aquel verano, como ninguna de esas chicas había hecho... 
Me dirigí hacia él con paso seguro. Estaba en su grupo de amigos, charlando de esto y de aquello. Me vio acercarme y pareció ponerse alerta.
-Hola, Jack-saludé. Sus amigos me observaban extrañados, pero yo no dudaba que en cualquier momento me besaría y charlaríamos sobre todo, dejando que la gente sacara sus propias conclusiones. 
Pero él no hizo nada. Se quedó mirándome en silencio, entre inquieto y confuso, y de pronto dibujó una sonrisa irónica en su rostro. 
-Hola... Courtney, ¿verdad? 
Me sentí como una niña a la que han engañado cruelmente. De pronto parecía una enana demasiado maquillada al lado de un grupo de jóvenes adultos, y pasé al insignificante papel de pequeña pringada del de princesa triunfante en menos de un segundo. 
Me di la vuelta oí que él explicaba a sus amigos: "Alguien a quien conocí en verano..." 
Hubiera quedado totalmente desengañada, hubiera llorado una semana, y luego habría olvidado todo lo demás, volviendo a la realidad en poco tiempo. 
Lo habría hecho... pero había visto su mirada.
Yo lo sabía, y me daba igual lo que dijeran al respecto. 
Sabía que él todavía me quería.<<

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